Impacto en la calidad de vida

La calidad de vida de las personas que padecen urticaria crónica se ve gravemente afectada.

El intenso picor, las ronchas y el angioedema, así como la súbita e impredecible aparición de estos síntomas, constituyen la mayor fuente de estrés y generan un gran impacto emocional y psicológico, que puede contribuir a desarrollar estados de ansiedad y depresión.

La vida diaria se ve alterada en muchas de sus facetas. Se producen trastornos del sueño a causa del picor, que dificulta su conciliación y que los despierta en mitad de la noche, así como fatiga, irritabilidad, y sensación de pérdida del control de sus vidas.

Los síntomas influyen en el rendimiento y concentración, alterando la vida laboral. Las relaciones sociales también se ven afectadas por la urticaria, que les impide asistir a eventos y disfrutar de actividades de ocio. En los casos en los que, además, el angioedema ha provocado la desfiguración facial, el estrés emocional todavía es mayor y aparecen sentimientos de vergüenza y síntomas depresivos acompañados de ansiedad.

Calidad de vida
Con la campaña “Ponte en mi piel” tratamos de reflejar en imágenes el impacto en la calidad de vida de los afectados

El impacto de la urticaria crónica sobre la vida de los afectados es tan devastador, que a menudo se mencionan sensaciones de desesperación y frustración, especialmente a causa del aislamiento que provoca junto a la imposibilidad de llevar una vida normalizada. De las enfermedades dermatológicas, esta es la que más merma la calidad de vida y el resultado de algunos estudios [1] la comparan a la de una persona con enfermedad coronaria grave a la espera de un bypass.

Una revisión de una serie de trabajos de investigación que examinan el impacto de diversas enfermedades de la piel muestra que “la urticaria crónica espontánea tiene un impacto particularmente negativo en la calidad de vida, mayor que el acné, alopecia e incluso la lepra” [2].

Referencias
  1. Maurer, M. Weller,K. Bindslev-Jensen, C. Giménez-Arnau, A. Bousquet, P.J. Bousquet, J. Canonica, G.W. Church, M.K. Godse, K.V. Gratan, C.E.H. Greaves, M.W. Hide, M. Kalogeromitros, D. Kaplan, A.P. Saini, S.S. Zhu, X.J. ZuberbierR, T. Unmet clinical needs in chronic spontaneous urticaria. A GA2LEN task force report. Allergy 2011; 66: 317–330.
  2. Cavariani Silvares, M.R. Parise Fortes, M.R. Amante Miot, H. Quality of life in chronic urticaria: a survey at a public university outpatient clinic, Botucatu (Brazil). Rev Assoc Med Bras 2011; 57(5):565-569.
  3. Curto-Barredo, L. Silvestre, JF. Giménez-Arnau, AM. Actualización en el tratamiento de la urticaria crónica. Actas Dermosifiliográficas. 2013.
  4. Ferrer,M. Epidemiology, healthcare, resources, use and clinical features of different types of urticaria. Alergológica 2005. J Investig Allergol Clin Immunol 2009; Vol. 19, Suppl. 2: 21-26.
  5. Gaig, P. Olona, M. Muñoz Lejarazu, D. Caballero, M.T. Domínguez, F.J. Echechipia, S. García Abujeta, J.L. Gonzalo, M.A. Lleonart, R. Martínez Cócera, C. Rodríguez, A. Ferrer, M. Epidemiology of urticaria in Spain. J Invest Allergol Clin Immunol 2004; Vol. 14(3): 214-220.
  6. O’Donell, B.F. Lawlor, F. Simpson, J. Morgan, M. Greaves, M.W. The impact of chronic urticaria on quality of life. Br. J Dermatol. 1997 Feb;136(2):197-201
  7. Staubach, P. Eckhardt-Henn, A. Dechene, M. Vonend, A. Metz, M. MagerlL, M. Breuer, P. Maurer, M. Quality of life in patients with chronic urticaria is differentially impaired and determined by psychiatric comorbidity. British Journal of Dermatology. 2006. 154, p.294-298.
  8. Zuberbier, T. Asero, R. Bindslev-Jensen, C. Canonica, GW. Church, MK.Giménez-Arnau, AM. Grattan, C.E.H. Kapp, A. Maurer, M. Merk, HF. Rogala, B. Saini, S. Sánchez-Borges, M. Schmid-Grendelmeier, P. Shünemann, H. Staubach, P. Vena, GA. Wedi, B. Guideline: management of urticaria. Allergy 2009; 64: 1427-1443.